El Sureste más futbolero

El Restaurante Señorío de Agüimes se ha convertido en uno de los lugares favoritos para los aficionados al fútbol/

Montse de León Acuña/

Banderas, pantallas gigantes, tapas especiales y mucha, mucha ilusión. Eso es lo que se vivía la tarde del lunes en las terrazas del Sureste con motivo del partido de fútbol de la Eurocopa España-Croacia. Familias enteras con los colores bien visibles en sus rostros se pedían las primeras tapas y cervezas sobre las seis de la tarde en Playa de Arinaga. Los camareros y dueños de las terrazas se muestran contentos y amables ante “un impulso para que este mes se gane un pizco más”.

Benjamín Hernández y su familia en el Restaurante La Barca de Arinaga./ M.L.A.

Pepe Caballero del Restaurante La Barca asegura haberse gastado “ciento y pico euros en banderas, uniformes para los camareros además de colocar televisiones de cuarenta pulgadas a pocos metros de un mar espléndido”. Esa tentación es difícil de rechazar, y por eso, ya estaban allí bien sentadas, Mari, Candela y Juani tres amigas de la zona que aprovecharon la coyuntura para ponerse al día de sus cosas y ver el partido con un buen ambiente. “Es que esto no lo tiene todo el mundo”, decía Candela señalando la playa a rebosar de gente. No era extraño, ya que el termómetro marcaba los 29 grados a las seis y media de la tarde, cuando el partido, que al final ganó España de chiripa con un gol, estaba a punto de comenzar.

Papas arrugadas, gambas al ajillo, calamares recorrían unas mesas llenas de personas con los ojos pegados a la tele. Era el caso de Benjamín Hernández, su mujer y sus dos hijos. “Venimos de Las Palmas ya que pensábamos ver el partido allí, pero al final decidimos que aquí estaríamos más tranquilos y así es. Aquí se está de lujo.”

Pero no sólo a la playa se acercan los aficionados al fútbol. El Restaurante Señorío de Agüimes ha estado a rebosar estos días. Pantallas gigantes y una terraza con vistas espectaculares es el atractivo junto al cochino negro canario. Marcos Santana, su propietario se ha preocupado en ofrecer menús especiales a sus clientes y está muy contento con la respuesta.

Pepe Caballero, propietario del Restaurante La Barca, junto a dos de los camareros y varias clientas./ M.L.A.

En Vecindario se notó el parón a partir de las seis y media. Ya desde la previa estaban todos en su bar o cafetería favorita para disfrutar del partido. Hasta los comerciantes entendían que hubiese menos gente en la calle.

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